Me acabo de dar cuenta de algo que me diferencia del resto de consultores ( de mindfulness, que es lo mío, o de lo que sea).  Trataré de contártelo desde donde lo he sentido, desde el corazón.  Porque esta diferencia no me hace mejor que nadie, pero tampoco peor que ninguna-o de ellas-os.  Solo más consciente.

Llevo semanas trabajando en mi web, he tenido que pasar los contenidos a la persona que los prepara y los hace más comerciales (se llama copywriter, estoy aprendiendo mucho con esto).  Y digo «más comerciales», porque de eso se trata, de hacer llegar mis servicios al público objetivo y que le resulten atractivos. 

Y para ello han de publicarse con un estilo un poco más sugerente que el que yo emplearía.  Ya que yo te lo contaría todo tal cual, en tono plano, más bien bajito.  Muy  gris _como diría una amiga mía_ es decir, queriendo pasar desapercibida y no parecer que estoy presumiendo.  ¿Te imaginas lo que quiero decir, verdad? 

En modo «no voy a llamar la atención», no me vayan a tachar de pedante.  Lo confieso, es uno de mis temores más pueriles y con el que más tengo que lidiar estos días, gracias precisamente a esto que estoy haciendo, pues creo que se hace necesario decirte y decirle al mundo a lo que vengo dedicándome desde hace unos pocos años y quiero dedicarme en el futuro, porque me apasiona, se me da bien y estoy capacitada para ello. 

Ya lo estaba hace años, lo sentía, pero también te diré que mi miedo me impulsó a formarme y a obtener unos títulos, que yo creía que tú podías necesitar, que tú me exigirías o que te darían la seguridad de estar en buenas manos. 

No sé si solo es una creencia mía o puede que sea así, que necesites que además de saber hacer mi trabajo, lo pueda avalar con un diploma.  En cualquier caso, tengo ambas cosas: cualidades naturales y cualificación académica.  Qué lo sepas… 😉

Una vez confesado mi miedo.  Sigo contándote todo lo que voy descubriendo gracias a esta labor de preparar mi página web.  Te digo que da trabajo, pero también me está ayudando a definirme un poco mejor.  Porque me conozco bastante bien _creo_, pero poner en 4 palabras cómo me definiría, mis valores o mi propósito, por ejemplo, ha sido muy enriquecedor. 

Gracias a seguir el reto propuesto por Alicia Glez. en Facebook me resultó entretenido y además lo hacía con esa dedicación aprendida de niña, con disciplina de colegiala total.  He seguido también los consejos que da Marta Bernal en sus vídeos para la creación de la marca propia y los de Laura Ribas para desarrollar un plan de acción. 

Y especialmente he atendido las directrices de mi diseñadora Web, Belén Gimeno.  Y trabajando, siguiendo sus pautas, en el estilo y la coherencia visual, pues he ido a parar a las webs de otros profesionales del mismo campo que yo.  Y me he impresionado de cuántas páginas interesantes hay, de cuánto me transmiten algunos colegas, de lo que me parezco a algunos…

Sobre todo esto último me ha llamado mucho la atención.  Cuando descubrí a Francisco Fortuño, fue como: no puede parecerse más a mí; en lo que hace, en cómo parece que lo hace.  ¡Wow, muy sorprendente!  Creo que de las pocas cosas que nos distinguen es que él enfoca su trabajo más con los hombres, y yo me dirijo principalmente a mujeres; aunque es algo que ha venido dado, no lo he buscado yo.  Y nunca estarán mis puertas cerradas a nadie que crea que le puedo ayudar.

Siguiendo con todo este asunto, hemos llegado al punto clave:  ¿porqué alguien me va a elegir a mí y no a otro de los muchos profesionales cualificados que hay? 

Muy buena pregunta _pensé_.  Y ahí me quedé pensando…  No encontraba motivos  realmente.  No hay nada que me diferencie de algunos de ellos a simple vista.  Hasta que sí, me di cuenta de que Soy Yo, yo misma, soy diferente.  Nadie es igual a otro (aunque en esencia sí), como se suele decir cada maestrillo tiene su librillo, además de su bagaje experiencial   y de su impronta natural,  y eso marca la principal diferencia.  Esa que mi web tiene que transmitir. 

Espero que percibáis en ella mi sello personal; lo deseo sinceramente.  Está hecha con mucho mimo.  Y estoy muy agradecida a todos por la colaboración y ayuda, a Ramón Áser y a Aurelio de Beatfilms  por las fotografías, a Ernesto Ortiz por el copyright, a Belén Gimeno por el diseño.  A Julio A.A. por el diseño del logo.  Y a todos los que han aportado algo para que haya sido posible, especialmente a mis valientes clientas por esos testimonios tan cariñosos .  ¡Gracias!

Espero también que llegue a tocar tu corazón y sientas que podemos hacer un tramo del camino juntas, porque te des cuenta de que podría servirte de guía, alentadora de vida,  o «desatascadora» , que es lo que más necesitas en estos momentos.

Pero sigo contándote mis descubrimientos con todo este trabajo de introspección e investigación.  Porque para mí esto que te voy a decir ha supuesto el gran paso, una revolución en mi interior.

Ya te he dicho más arriba que mi principal miedo es a hacerme visible, o destacar.  Pues detrás entre otras cosas, como habrás imaginado, está la inseguridad, el temor (a veces paralizante) a no estar a la altura (refuerza esta tesis el hecho de tener que obtener títulos para demostrar mi valía, no?), miedo a no ser lo suficiente… lo que sea.

Et voilà!  Como no podía ser de otra manera, la vida me pone a prueba.  Y durante mis incursiones en las web de otros consultores, entrenadores, coachs, etc.  me he dado cuenta de que todos (los vistos así parece) son más que yo: más viajados, formados con los «más» mejores coach internacionales, facturan un montón más de dinero al año que yo, han tenido retiros en lugares más lejanos que yo, más libros publicados, más entrevistas en tv.    Y no sigo, porque esto ya es significativo. 

Pero aquí estoy yo, no dejándome amedrentar, no minimizándome.  Porque aunque he hecho la comparación, no he dejado a mi mente que entre en automático y me sugiera tirarlo todo por la borda, meterme en la cueva, dedicarme a lo que venía siendo mi trabajo habitual, en el que tengo buena experiencia y con el que no me va mal.  ¡No señor!  Voy a seguir adelante con mi sueño. 

Llevo varios años trabajando como en la clandestinidad y eso no me favorece a mí ni a nadie.  Llego a pocas personas que pueden precisar de mis servicios solo con el boca-oreja en estos pueblos tan pequeñitos.  Quiero llegar a más público para que sabiendo de mi existencia pueda brindarles mi ayuda en el momento en el que lo precisen.  El boca-oreja en Internet tiene más alcance y la web es el medio que voy a utilizar; sí, está decidido. 

Claro que me gustaría formarme con los mejores del mundo en lo mío _algún día podría ir al centro Chopra, por ejemplo, pero mientras tanto lo sigo de cerca en vídeo_  y viajar a lugares exóticos, también.  No descarto nada.  Por qué no, si eso me hace crecer como persona, que es lo que siempre me motiva, y también hacerme mejor profesional.  Tampoco voy a decir que no a publicar libros.   Ni a facturar un montón (me da la risa, me gustaría, claro, pero me doy cuenta de que tampoco es lo que me mueve realmente).

Sí, de momento, esto es lo que hay: no estoy a esa altura.  Pero ¡sí a la altura suficiente!, porque igual tú necesitas a alguien cercana, que sencillamente esté capacitada y llena de ilusión por serte útil.  En ese caso, estoy segura de que te puedo servir.  Gracias a que he atravesado algunos desiertos, estoy entrenada para hacer de guía en ellos.  Se puede decir que me he hecho con un mapa de ruta que puede indicarte cómo llegar a tu oasis. 

Porque actualmente, así es como me siento yo, estoy en el oasis que siempre había soñado: me siento en paz, con un equilibrio interior muy aceptable, con buena salud y las relaciones deseadas.  Mi oasis es la plena consciencia.  Y, compañera, sé que para enseñarte a llegar al tuyo estoy todo lo preparada que hace falta.  ¡Soy  suficiente!   Y tú también eres suficiente.  ¿Lo sabes?